PROYECTO PALOMAS

 

POR LA PAZ Y LA DIVERSIDAD

LIZETTE VILA

 

 

 

Tuberculosis: un problema de salud en expansión 

 

 

 

Roxana Rodríguez Tamayo* 

Rosa Lidia Vega Almeida*

 

 

Introducción

 

La Tuberculosis, reconocida por la Organización Panamericana de la Salud como una

perpetua amenaza de muerte y sufrimiento para los países pobres, es de hecho una

enfermedad muy antigua. Los primeros escritos que evidencian su existencia datan del

Mundo Antiguo, específicamente de regiones tan enigmáticas como Egipto, China y

Babilonia. No obstante, no se le denominó como hoy le conocemos hasta muchos siglos

después, exactamente en 1839. En esa centuria (s. XIX) hubo un gran interés por estudiar

y conocer a profundidad sobre esta entidad, justamente porque en Estados Unidos y

Europa se desataba una fuerte epidemia causada por las condiciones de las ciudades de la: época, las cuales estaban muy pobladas se vivía bajo elevados índices de hacinamiento, factores que indiscutiblemente favorecían su proliferación.

           

No fue hasta el último cuarto del siglo XIX en que el científico alemán, Robert

Koch logró aislar el agente causal de la enfermedad y pudo demostrar sus vías de

transmisión. Por esta razón y en remembranza, a tan cardinal hallazgo comenzó a

llamársele a partir de ese momento al Mycobacterium tuberculosis, “bacilo de Koch”.

           

A la incesante búsqueda por obtener una respuesta consecuente sobre la

Tuberculosis se le sumaron las observaciones del médico norteamericano Edward

Trudeau, quien constató que el clima de las montañas disminuía considerablemente los

síntomas de la entidad. Por tal motivo, hizo construir en 1885 el primer sanatorio

americano para tratar la Tuberculosis. Años después, en 1890 y motivado por obtener

más y mejores resultados, el científico germano Koch desarrolló un test para el

diagnóstico, la hoy conocida  prueba tuberculina. En este amplio bregar y casi medio

siglo después del primer descubrimiento de Koch, los franceses A. L. Calmette y

Alphonse F. M. Guérin produjeron la vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin).

           

La Segunda Guerra Mundial generó un interés desenfrenado por producir

medicamentos que contrarrestaran los males ocasionados por tal conflicto bélico y en

especial el azote de enfermedades como la Tuberculosis. De esta forma se impulsó

considerablemente el desarrollo de la penicilina (descrita por Alexander Fleming en

1929) y luego en 1944 el hallazgo de la estreptomicina por el norteamericano Selman

Abrahan Waksman, dieron aires renovadores a todo cuanto refería al tratamiento. Incluso, poco después de la guerra una inclinación desmesurada por parte de los científicos de obtener “medicamentos milagrosos” dio lugar a la proliferación y desarrollo de decenas de antibióticos indispensables para contener la enfermedad.

  

Después de la guerra la mortalidad por Tuberculosis disminuyó significativamente con los antibióticos. Sin embargo, a finales del siglo XX la epidemia mundial ha ido en ascenso convirtiéndose más peligrosa. Justamente por la propagación de la pandemia del VIH/SIDA. Las irregularidades y deficiencias en los servicios salud pública. La resistencia del M. Tubercuosis a los medicamentos, entre otros factores que

han contribuido al empeoramiento del impacto de esta entidad.

           

A partir del año 1993 se generó gran una preocupación por la nueva epidemia de

Tuberculosis que la Organización Mundial de la Salud tomó una decisión sin precedentes y declaró emergencia mundial para la misma. Según datos ofrecidos por la OMS se estima que entre el 2000 y 2020, cerca de un billón de personas se reinfectará

nuevamente, 200 millones contraerán la enfermedad y 35 millones morirá, si antes no se

promueven medidas de control efectivas.

 

 

Modo de Transmisión

 

La tuberculosis pulmonar es un enfermedad contagiosa muy parecida al resfriado común y se propaga a través del aire. Cuando el infectado toce, estornuda, habla o expectora rocía en la atmósfera los bacilos de Koch. La inhalación de los gérmenes no siempre significa que la persona desarrollará la enfermedad activa.

           

Un sistema inmunológico fuerte pueden controlar la infección para que no cause

la enfermedad. En cambio, si la respuesta inmune es baja o el contacto con los gérmenes es largo y prolongado, la enfermedad activa puede ocurrir en el infectado. De acuerdo con la OMS, alguien en el mundo se infecta nuevamente con TB cada segundo y

aproximadamente cada año el 1 por ciento de la población mundial se reinfecta condicha

entidad. Sólo del 5 al 10 por ciento de las personas infectadas desarrollan la enfermedad

activa.

 

Tipos de Infección por Tuberculosis

 

  La Tuberculosis cuenta con dos grandes esquemas de infección, la primaria y la

secundaria:

            

Tuberculosis primaria: Se distingue por una infección incipiente, usualmente en

niños. El foco inicial de la infección es un granuloma subpleural pequeño acompañado

por un nódulo linfático granulomatoso.

            

Tuberculosis secundaria: Ocurre fundamentalmente en adultos como una

reinfección, particularmente cuando el estatus de salud decae. La inflamación

granulomatosa es mucho más florida y generalizada.

 

 

Epidemiología

 

  Cada año en todo el orbe cerca de 8 millones de personas padece de Tuberculosis y

aproximadamente 3 millones fallece por esta causa.

           

La Tuberculosis es una enfermedad frecuente en países subdesarrollados y en

especial, en las áreas más densamente pobladas de éstos. Las naciones de las Américas

que mayor tasa de casos notificaron en el año 2000 fueron Perú (151), Haití (128),

Bolivia (122), República Dominicana (63), Honduras (62) y Ecuador (55). En este

sentido, las tasas de la entidad se mostraron altas en ambos sexos justamente a partir de los 25 años hasta aquellos que contaron más de 65. No obstante, el grupo de edad con cifras más elevadas resultaron el de 25 a 34 años y el más bajo en niños de 0 a 14.

           

En cuanto a las tasas por sexo tuvieron un comportamiento más reducido en las

féminas que en los hombres, 25 y 38 respectivamente. Según datos ofrecidos en un

reporte de la Organización Mundial de la Salud editado en el presente año, la incidencia

de la Tuberculosis en el 2000 fue más alta en las mujeres entre 25 y 34 años seguida de

aquellas  comprendidas en el grupo de edad entre los 15 y 24 años. Sin embargo, en los

hombres la entidad incidió de manera más aguda que en las mujeres, pues se mostró

elevada en un rango de edad mucho más amplio, exactamente desde los 25 hasta más de 65 años, siendo el grupo de 55 a 64 el que mostró mayor tasa.

 

Factores que determinan el incremento de la

Tuberculosis

 

  Desde hace algunos años la Tuberculosis ha mostrado un incremento sorprendente en

todo el orbe. Su reemergencia se ha asociado con algunas cuestiones que aquejan a la

sociedad actual y es considerado un indicador de pobreza propio de los países en vías de desarrollo. Sin embargo, para nadie es un secreto que dicha entidad está afectando

fuertemente y de manera general a un numeroso grupo de países a escala global, no

necesariamente pertenecientes al mundo subdesarrollado, lo cual sin dudas, y de acuerdo con el criterio de los especialistas en el tema es la consecuencia de un grupo de factores que a continuación le citaremos.

 

 

El VIH fuente de diseminación de la Tuberculosis

 

  La combinación del VIH y la Tuberculosis es letal debido a que cada una de ellas

contribuye a incrementar el progreso de la otra. El debilitamiento del sistema

inmunológico producido por el VIH favorece que los seropositivos infectados con el

bacilo de Koch tengan más probabilidades de desarrollar la enfermedad activa de la

Tuberculosis que aquellos individuos no infectados.

  

En la actualidad, la Tuberculosis constituye la principal causa de muerte de la

población infectada por VIH y representa el 15% de estos fallecimientos. Particularmente

en África, el VIH se ha convertido en el factor más importante que ha determinado el

incremento de la incidencia de la Tuberculosis en los últimos 10 años.

 

Gestión insuficiente de los programas para el tratamiento de la

Tuberculosis

 

  Hasta hace 50 años no existían drogas que curaran la Tuberculosis. Hoy día, las cepas

que ofrecen resistencia a medicamentos simples han sido documentados en muchos

países y lo que es peor aún, han emergido cepas resistentes a todas  las drogas

antituberculosos de primera línea. Esta resistencia se debe en muchos casos a

tratamientos inconsistentes o parciales, en otras ocasiones porque los pacientes no toman con regularidad todos sus medicamentos durante el período requerido, justamente por comenzarse a sentir mejor. También suele ocurrir que  los médicos y prestadores de salud prescriban regímenes de tratamientos inadecuados o en algunos casos el suministro del medicamento resulta ser poco o nada confiable.

          

Un tipo particularmente peligroso de resistencia a las drogas antituberculosos es el

MDR-TB (multidrogo-resistente TB), el cual es un bacilo de la entidad que ofrece gran

resistencia a un gran número de medicamentos como la isoniazida y la rifampicina, dos

de las más potentes drogas antituberculosas. Actualmente el MDR-TB ha crecido en tasas alarmantes en algunos países del mundo, fundamentalmente en países como los

pertenecientes a la extinta Unión Soviética.

 

Desde una perspectiva de salud pública un tratamiento incompleto o con una

supervisión inadecuada es peor que no contar con ninguno. Cuando los pacientes no son disciplinados durante todo el período de tratamiento o reciben uno desacertado pueden permanecer infectados. Por esa razón, el bacilo en sus pulmones puede desarrollar resistencia a drogas antituberculosos. En este caso mientras la droga resistente a la Tuberculosis es tratable se requiere de quimioterapia extensiva (más de dos años de tratamiento) que es a menudo prohibitivamente de alto precio (con frecuencia 100 veces más costosa que el tratamiento de drogas susceptibles a la entidad) y es también más tóxico para los pacientes.

 

Migraciones

 

  Los últimos cuarenta años se han caracterizado por el vertiginoso aumento de la

utilización del transporte aéreo a nivel mundial, lo que ha favorecido la diseminación de

la Tuberculosis. En los países industrializados, al menos la mitad de los casos son

foráneos. En Estados Unidos cerca del 40% de los casos se manifiesta en personas de

origen extranjero.

         

  En el mundo ha aumentado considerablemente el número de refugiados y de

personas sin hogar y la Tuberculosis no tratada tiende a diseminarse en los campos de

file:///C|/Trabajo/Sitios Web/My Webs/bvs/rtv_files/TMPg5d8osbftj.htm (5 of 19)30/12/2005 15:49:18RTV-Tuberculosis refugiados y en los albergues donde existen condiciones de hacinamiento. Actualmente la infección por esta entidad afecta al 50% de las poblaciones de refugiados del mundo, pues en la medida que ellos se mueven se propaga la enfermedad. En estas poblaciones el tratamiento de la Tuberculosis resulta difícil y puede demorar hasta 6 meses justamente por la alta movilidad de estos grupos.

         

Otras personas que están en riesgo de contraer la entidad en los países industrializados son aquellos que carecen de hogar. En este sentido, se estima que entre el

25 y 30% de la población sin hogar de San Francisco y Londres, respectivamente,

padecen de Tuberculosis.

 

Conclusiones

 

Actualmente la reemergencia de la Tuberculosis tiene fuertes repercusiones económicas, prueba de ello es que el 80% de los afectados enferma en el período más productivo de sus vidas, es decir, entre los 15 y 50 años. Por otro lado, esta enfermedad ocasiona afectaciones que repercuten indirectamente sobre la familia, la comunidad y la sociedad en general. Conjuntamente se generan costos que afectan directamente a los servicios de salud, es decir, aquellos relacionados con el diagnóstico, tratamiento y control.

           

Hoy día darle una solución coherente a tan alarmante problema de salud

constituye un reto que sólo el reordenamiento eficiente de la gestión de los programas de salud relacionados con la Tuberculosis, el control de la migraciones espontáneas, el

empleo de terapias adecuadas para los seropositivos de VIH, así como una profunda

voluntad y conciencia ante este flagelo pudieran ser de inestimable ayuda a la víspera de

una crisis mundial de Tuberculosis.

 

 

Correo Lizette Vila: vila@cubarte.cult.cu

Correo Proyecto Palomas: palomas@icaic.cu

 

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