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PROYECTO PALOMAS
POR LA PAZ Y LA DIVERSIDAD LIZETTE VILA
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NUEVO DOCUMENTAL DE LA REALIZADORA CUBANA LIZETTE VILA "EL DRAMA DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA" |
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Por MIREYA CASTAÑEDA —de Granma Internacional —
• ¿Es la violencia doméstica un tema a descubrir en Cuba? La respuesta es ambivalente. Existe, se trata, se rechaza, pero muy silenciosamente. Es por ello que cuando la realizadora Lizette Vila estrena un documental sobre este flagelo no puede mas que titularlo La deseada justicia y deviene suceso cultural y social. Lizette Vila (La Habana, 1949) ha realizado más de 30 obras en las que incursiona siempre en temas que hacen estremecer sensibilidades. Ella pone ante su incisiva cámara a transexuales, discapacitados, infectados del SIDA, y ahora a mujeres sobrevivientes de la violencia doméstica. La deseada justicia es una grieta en el muro de silencio que se levanta alrededor de la violencia familiar contra la mujer, una pandemia mundial de la cual Cuba no está exenta. Es un grito donde el silencio es ilegítimo. Grieta y grito, pues el primer paso para enfrentar y prevenir la violencia es visibilizarla. Tal certeza es compartida por psicólogos, sociólogos, expertos en leyes y quienes se acercan a este cruel, polémico y muy subterráneo, asunto. No se está hablando de los tantos derechos conquistados por la mujer cubana en campos económicos, profesionales, sociales, sino de la violencia familiar, que pasa por espacios privados. Es por eso que se necesita una urgente transformación, pues no es ya suficiente que la Constitución cubana consagre el principio de igualdad y proscriba la discriminación por motivos de sexo, declarando que "la mujer y el hombre gozan de iguales derechos en lo económico, político, cultural, social y familiar". Existen para su aplicación un grupo de cuerpos legales, Códigos — de Familia, Civil, de la Niñez y la Juventud— Decretos leyes sobre las Comisiones de Prevención Social y De la adopción, los hogares de menores y las familias sustitutas. Por demás, la Federación de Mujeres Cubanas coordina desde 1997 el Grupo de Trabajo Nacional para la Atención y la Prevención de la Violencia Familiar y ha creado el Centro de Estudios de la Mujer y 176 Casas de Orientación de la Mujer y la Familia. La FMC también ha estado involucrada, desde mediados de la pasada década, en la reforma al Código de Familia de 1975 y a instancias de su Grupo Nacional de Trabajo para la Prevención y la Atención de la Violencia Intrafamiliar, en 1999 el Parlamento incorporó al Código Penal un nuevo criterio: ser cónyuge o la existencia de determinado grado de parentesco entre la víctima y el agresor constituyen agravantes a la hora de juzgar delitos contra la vida y la integridad corporal, y contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales, la familia y la infancia. En la arena internacional, el Estado cubano fue el primero en firmar y el segundo en ratificar la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) y la FMC lleva adelante el proyecto Por una mayor equidad entre mujeres y hombres. Potenciando cambios culturales en las relaciones de género, con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Por su parte, el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) ha realizado varios estudios y exploraciones sobre el tema en cinco provincias cubanas, como parte de un proyecto de tres años que culminó en 2006, con apoyo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Y sin embargo, todo ello es aun insuficiente. La incidencia real de este fenómeno se ignora en Cuba, como en muchos países, pues, hay que reiterarlo, se trata de una situación que transcurre en el más absoluto silencio. Por eso el tema no está siendo descubierto, pero Lizette Vila lo saca, desde el arte, a la luz pública, y es un documental tan a tiempo, apropiado, poderoso, deseado. La entrevista de la realizadora con GI transcurre en la sede del Proyecto Palomas
¿La violencia doméstica? “Yo creo que el tema de la violencia hay que verlo como un hecho universal, está considerado como una pandemia, que no tiene ese registro público, pues la doméstica, que se conoce a medias, cae dentro del universo privado y nadie quiere intervenir en ello. Pero la violencia tiene círculos que se replican, y ese círculo del espacio privado, cuando abre la puerta…empieza a contaminar otros sectores, otros espacios, otras dinámicas sociales”.
¿Cómo nace el documental? “La deseada justicia nace de la necesidad de visualizar en Cuba el tema de la violencia doméstica contra las mujeres desde sus parejas. Comencé a fraguarlo, luego de una conversación con Zulema Hidalgo, y Gabriel Coderch, del Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero, una ONG cubana, que trabaja en talleres denominados Aprendiendo a vivir sin violencia, principalmente en los barrios Atarés-El Pilar; El Balcón Arimao, la Lisa; la Ceiba y El Canal, en el Cerro. Y en segundo lugar yo venía trabajando con mujeres latinas en Boston, sobrevivientes de la violencia, infestadas con el VIH, por la violencia sexual también y de ahí surgieron los documentales Una mujer sin rostro (2000) y Contra el silencio una mujer (2001)”.
¿Por qué ahora? “Yo me sentí de pronto cómplice. Tenía mucha información y trabajos, desde el Proyecto Palomas, desde la UNEAC, con el CENESEX. Todo eso me había creado un escenario y me dije, cómo no voy a visualizar lo que está pasando en Cuba”.
El documental está hecho en La Habana “Decidimos hacerlo en La Habana, no teníamos otras posibilidades, y además lo dedico a mi ciudad, que es otra mujer y recibe tantas agresiones, no sólo desde el imperio, sino de nosotros mismos. Mezclo La Habana con estas ocho mujeres, y una que no llegó, la mataron mientras estaba filmando. Ellas son sobrevivientes. Diferentes razas, edades, niveles escolares, lo que tienen en común es el signo de la violencia, familias disfuncionales, hombres abusadores, violadores, la ausencia materna o paterna, el alcoholismo, y no saber a donde acudir, no saber estructurar un proyecto de vida y salirse, porque no se puede salir cuando estás metida en el círculo de violencia si no tienes una ayuda. Tienen en común también la valentía, la honestidad, de haber prestado sus rostros para que sirvan de elementos de juicio”.
Esta es tu estética, trabajar sobre la entrevista “Si, sobre la entrevista, sobre el testimonio, no estoy preparada estéticamente ni desde mis sentimientos para realizar ficción. Para mi las realidades son los elementos movilizadores mas grandes de la conciencia individual y social. Ese es mi tema. El testimonio te da una riqueza y una manera de introspección para los diversos públicos que van a concurrir que es un elemento único, irrepetible e irrefutable. Hay que ser una persona muy poco generosa para que no cale esa verdad que ellas han tenido el valor de decir: mi marido me quitó mis hijos, era violada sexualmente”.
La música, la plástica se integran perfectamente al diálogo “A esta idea se unió mucha gente de una manera solidaria. Yenisei del Castillo, es quien canta a capella Habáname, de Carlos Varela, un lamento a la ciudad: cuatro mujeres pintoras (Silvia Grillo, Paulina Márquez, Duchy Man, Geisy Gómez) que no hicieron las obras para el documental, pero ves las pinturas, los grabados, te das cuenta que sin percatarse estaban abordando el tema. Una me dijo: tengo que ser otra pintora después que vi mi obra insertada en historias tan dramáticas. La música original es de Alfredito Rodríguez Salicio y la galería de fotos de Humberto Mayol. Ellos donaron sus obras”.
La presentación del documental fue un éxito “Es verdad. Lo presentamos en el cine Infanta, se unió el CENESEX, que lo auspició y presentaba sus revistas de Sexología y Sociedad (El reverso de portada de la No 33 es el cartel del próximo 25 de noviembre, Día Internacional de la no violencia contra las mujeres, y en el 32 se incluye el artículo Violencia de género: obstáculos para su prevención y atención). En la presentación hicimos un homenaje a Vilma Espín, entre otras cosas porque muchas de estas mujeres contaron con el apoyo personal de Vilma”.
¿Qué ha pasado con estas mujeres? “Salieron de la violencia. Son promotoras de prevención contra la violencia en sus comunidades, son mujeres reproyectadas, dinamizadas desde su experiencia personal”.
¿Dónde falla la percepción de que en Cuba no existe violencia doméstica? “Las revoluciones son movimientos sociales muy fuertes. En el caso del proyecto social cubano ha sido de una esencia y fundamento humanista extraordinario, pero macrosociales, proyectos de masas. Hay que ir a lo individual porque la violencia doméstica está en el universo privado. Hay muchos centros de investigaciones, creados por la revolución, que están tocando hace tiempo este tema de la violencia doméstica. Hay que seguir trabajando mucho. ¡Si hemos cambiado tantas cosas!. Te digo que Cuba está preparada para realizar proyectos de prevención de la violencia”. El tema de la violencia doméstica es recurrente, es un desafío socio-cultural contemporáneo. Es inmoral mantenerlo en el silencio. En el nuevo documental de Lizette Vila, La deseada justicia, una de esas valerosas mujeres que han compartido sus experiencias y sus rostros, bien lo explica: “Doy mi testimonio con la esperanza que las mujeres objeto de violencia no se sientan mas víctimas, sino sobrevivientes de la violencia doméstica”.
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