PROYECTO PALOMAS

 

POR LA PAZ Y LA DIVERSIDAD

LIZETTE VILA

 

 

 

 

CRONISTA DE SU TIEMPO POR UNA CULTURA DE PAZ
 

          Por Cecilia Crespo

Lizette Vila es una de esas realizadoras capaces de extraer del alma los verdaderos colores que matizan las relaciones humanas. Su obra, marcada por un universo regido por un peculiar simbolismo visual y conceptual, actúa como un barómetro de la realidad y agudo sensor de los temblores de nuestra sensibilidad. Su más reciente documental La deseada justicia, que tuvo su premiere en el Multicine Infanta hace solo unos días, reafirma lo anteriormente expuesto mediante desgarradores testimonios. En media hora de duración, el filme aborda la violencia doméstica, el maltrato psicológico y físico que sufren las mujeres de hoy día  a través de ocho ejemplos de féminas de diversas edades y profesiones. No narra las historias de víctimas sino de  sobrevivientes de la violencia doméstica, ese tema tan recurrente en nuestra contemporaneidad audiovisual por ser uno de los más grandes desafíos cotidianos. El material tiene una dedicatoria muy especial: “a mi Habana, que es otra mujer… porque ha resistido a muchas agresiones, a tanta violencia y aun sobrevive y es que… la siento como una mujer más”, expresó la realizadora al inicio de este diálogo en el que poco a poco fuimos desentrañando los “misterios” de la creación de esta artista. 

¿Cómo te autodefinirías como creadora?
Una cronista de mi tiempo, expuesta a mis latentes  sueños...

¿Se necesita algo especial a la hora de emprender un documental… qué necesita Lizette Vila?
Lo que preciso es vibrar en una dimensión, donde mi tributo a las desterradas almas, se eleve hasta alcanzar la suprema creación.

¿Qué es exactamente lo que te mueve a crear?
Vivir, es el milagro de los milagros, y crear, es la magia, el estado divino  y el misterio de los misterios.

¿Cómo surge el argumento de La deseada justicia?
La realización del documental surgió de una forma tan inesperada que me lleva a pensar que era “algo que tenía que pasar”.  Me encontré con Zulema Hidalgo, del Grupo de Reflexión y Solidaridad "Oscar Arnulfo Romero " en un evento en el que cada una expresaba sus experiencias en torno a la prevención de la violencia doméstica, de género, social, entre otras, hacía muchos años que deseábamos conocernos y ese día fue la comunión de nuestros intereses y desafíos, y nos propusimos la realización de este audiovisual. Posteriormente contamos con el decisivo apoyo de Gabriel Goderch, Coordinador General del grupo al cual pertenece Zulema y la colaboración de COSUDE, OXFAM, CENESEX y el Proyecto Palomas, para irrumpir en esta realidad tan subterránea.

¿Cómo fue la selección de las historias  y cómo llegas a estas mujeres?
 La selección tenía como fundamento una pluralidad de historias de vidas que surgían de mujeres de diferentes edades, conflictos, entornos sociales, y a partir de todas  estas peculiaridades, yo tenía que lograr sumergirme y acompañarlas desde el dolor, el sufrimiento, la herejía y el coraje que reflejaban  estas sobrevivientes. Un grupo de estas féminas pertenecían a los Talleres de Transformación de Barrios como Atarés, El Canal, y El Balcón Arrimao, a otras yo las conocía y las había ayudado en diferentes momentos, como es el caso de Teresa, que la entrevisté en los años 80, cuando filmaba una serie documental que señalaba, entre otros, el tema de la violencia. Anaisa, alcohólica, con un desenlace entre su recuperación y el sufrimiento por el accidente genético que provoca una severa discapacidad en su último hijo.  Kenia, la actriz, con cuyo dolor me identifiqué y la apoyé con todo mi amor y solidaridad.  Así fue con todas, una a una.

¿Cuánto hay del título en el documental y del documental en el título?
 La deseada justicia, ese título brotó de la satisfacción por lograr  esta obra, con protagonistas cubanas, ya que en años anteriores había alcanzado  a dirigir dos documentales con mujeres latinas, sobrevivientes de violencia doméstica que viven en Boston, Estados Unidos. La esperanza, el anhelo, la aspiración, que en esencia es el deseo por conquistar la justicia para vivir con decoro, respeto, armonía en las relaciones, equidad, vivir el espacio público y privado con libertad, aceptación y responsabilidad, y que la conjunción de todas estas ideas, sentimientos y emociones, que a su vez, dibujan  la cultura de  paz, fueron la inspiración para señalar esta obra. No existía otra manera de decir, tenía que llamarse de esa forma.

¿Qué puntos en contacto estableces entre La deseada justicia y tus anteriores producciones? 
Lo que las unen básicamente es la  postulación por el crecimiento y el desarrollo espiritual de la humanidad.

¿Qué crees de la violencia doméstica y del papel que desempeñamos las mujeres en nuestra sociedad?
La violencia doméstica, como una de las tantas expresiones que tiene esta pandemia, surge dentro de  cualquier sociedad, en las diversas  ideologías, y  por supuesto, no importa en qué  universo privado. Estas crueles prácticas emergen por múltiples razones y para lidiar en contra de ellas es necesario visualizar, debatir, expresar públicamente los elementos legales, sociales, culturales, económicos, etc,  que peregrinan por sendas ocultas donde humanas y humanos cada vez son más vulnerables. 

Y sobre las mujeres cineastas…
Bueno, sobre nosotras, también somos sobrevivientes... pero nuestra resistencia enaltece más aún nuestra creatividad.

¿Cuál consideras que sea la función social del arte, en este caso del cine, y de las mujeres dentro de él?
Prefiero hablar del mundo audiovisual, que desde el siglo pasado rebasó la categoría cinematográfica, porque la democratización que nos han brindado las nuevas tecnologías nos permite registrar y recrear nuestras realidades. Sin dudas, la movilidad social y la colisión espiritual y emocional que transmite una obra audiovisual, es impredecible, y por tanto, al difundir  plurales discursos de maneras diferentes  la distingue como uno de los medios comunicativos más eficaces.
Dentro de este mundo audiovisual, nos encontramos nosotras, y lamentablemente no hemos podido lograr la difusión, y mucho menos participar en el estremecido mercado del arte, de una manera sostenida y bien remunerada. Es evidente que también somos violentadas y agredidas por el sistema patriarcal instituido universalmente.  

Hablemos ahora del proyecto Palomas en el que está inmersa hace algunos años, sobre cómo surge, cuáles son sus principales actividades, espacios y objetivos.
El Proyecto Palomas fue creado el 13 de junio de 2002, con la finalidad de organizar acciones que fomente una cultura de paz para la difusión de cambios en los estilos de vida, inspirados en un precepto de inclusión del cual formamos parte todas y todos, como esencia propia de la diversidad humana.   Mis principales inquietudes como artista precisamente forman parte de los designios del Proyecto. Esta labor se sustenta con la creación de obras audiovisuales y talleres que impulsan ideas, sentimientos y emociones para la construcción del desarrollo humano, como fundamento a la obra universal de hombres y mujeres de buena voluntad. Palomas se desarrolla en un entorno sociocultural humanista, amplio y variado. Desde nuestra sede, organizamos y recibimos diversas propuestas culturales, de carácter social, auspiciadas por personas, grupos e instituciones cubanas y del resto del mundo, que nos permiten dar respuestas creativas, en función de cambios en los estilos de vida, prevención de salud, el fomento de la capacitación profesional, cultural, técnica, y la integración social, para lograr una mejor calidad de vida, el equilibrio y la paridad necesarias, como representación de un modelo de felicidad que trascienda la satisfacción estrictamente material, situando la espiritualidad en su función cardinal, dinamizadora de las potencialidades humanas.

 Perspectivas inmediatas…
Sigo con mi tema sobre la violencia, ya estoy al comenzar otro documental, ese es mi mayor compromiso

 

http://www.cinelatinoamericano.org/

 

Correo Lizette Vila: vila@cubarte.cult.cu

Correo Proyecto Palomas: palomas@icaic.cu

 

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