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Solo un poeta como
Carilda
Oliver Labra, su vida y su obra,
pueden provocar una idea como esta; convocar a un
proyecto
tan
quimérico como tangible. Y solo una
institución
cultural como el
Hotel Melia Varadero -entendida la cultura en su real
acepción es
capaz de hacer real lo soñado, en la esencia de su
sensibilidad, al
margen de las posibilidades logísticas para tamaña empresa.
Faltaban entonces un animador cultural como Pedro
González
Nodarse,
su capacidad de entrega y su entusiasmo, para coordinar
tanta bella
demencia, y un artista como Sergio Roque, cuyo prestigio y
denuedo
pudieran aunar a un grupo de creadores
matanceros, tan rico
y diverso,
entorno a una obra de iguales cualidades.
Así, veintiún poemas escogidos por la propia autora en una
suerte de
auto antología- fueron entregados a igual número de artistas,
quienes
tendrían
el reto de enfrentarse a veintiunas columnas devenidas
en murales,
y conseguir en la dinámica de su redondez y su altura
(cerca de cuatro
metros) su glosa pictórica del texto.
La selección de poemas, escritos en distintas etapas de una
fecunda vida
(entre 1946-1993) y contentivos de todos los asuntos que le
han
ocupado
lo eterno y lo cotidiano -que en Carilda pueden ser una
misma cosa-,
el amor y la soledad, la muerte y el delirio, la patria y la
familia, lo íntimo y
lo compartido, han despertado en estos artistas visiones tan
vehementes
como sosegadas, expresadas con acercamientos originales y
técnicas
disímiles, que van de lo escultórico a lo paisajístico, de lo
escenográfico a la
fotografía, de lo figurativo a lo abstracto, de lo
vanguardista a lo ingenuo,
pero siempre con visiones que dan a la obra plástica cierta
libertad, cierta
independencia del texto que la originó, sin que le
traicionen.
Al centro de la galería, cortejada por las columnas, se alza
una escultura de
la poetisa, concebida por Sergio Roque Ruano, pieza de una
sensual
vitalidad
y una dinámica, que subrayan la belleza de la modelo y
la proclividad
de la obra carildeana.
Quede este catálogo como memoria y homenaje a la escritora
en su
cumpleaños ochenta. Le acompañan opiniones que a lo largo de
más
de cincuenta años de creación ha vertido la más exigente
crítica cubana y extranjera.
La Galería Carilda Oliver Labra será sin dudas uno de los
espacios
más carismáticos del arte cubano contemporáneo; su abierta
permanencia, para Cuba y al mundo, como la obra que la
inspiró, suscitara nuevas aventuras de la imaginación y el espíritu.
La suerte está echada. La buena suerte.
Alfredo Zaldívar
Varadero, 1 de Julio del año 2002
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...el agua por encima de la llamarada
escultura
Sergio Roque Ruano |
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ME DESORDENO, AMOR,
ME DESORDENO.
1946
Me
desordeno, amor, me desordeno,
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con
la
punta de mi seno
y con mi soledad desamparada,
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como alguna promesa de veneno;
Y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
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CARILDA.
1949
Traigo
el cabello rubio, de noche se me riza.
Beso la sed del agua, pinto el temblor del loto.
Guardo una cinta
inútil y un abanico roto.
Encuentro angeles sucios saliendo en la ceniza.
Cualquier
música
sube de pronto a mi garganta.
Soy casi una burguesa con un poco de suerte:
mirando para arriba el sol se me convierte
en una luz redonda y celestial que canta.
Uso la frente recta, color de leche pura,
y una esperanza grande, y un
lapiz
que me dura;
y tengo un novio triste, lejano como el mar.
En esta casa hay flores, y pajaros, y huevos,
y hasta una enciclopedia y dos vestidos nuevos;
y sin embargo, a veces... ¡que
ganas de llorar!
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PRONOSTICO
DEL GRIS.
1949
Algo
me está subiendo, que llora desde el fondo:
hoy necesito oír el corazón adentro
para echárselo al perro que está naciendo solo,
y salvar a la llama convicta en la ceniza
y dar a los leprosos la carne que perdieron.
Decidme si no entonces:
¿qué estoy haciendo aquí, rodeada de nadie,
acorralada al fin por un humo que asciende?
Decidme:
si no traigo una sonrisa, un gesto,
algo que se me caiga en la esquina del aire
y fabrique una cruz de amor sobre los muertos
¿adonde pongo ahora mi mano enternecida'?
Decidme si estoy loca,
si me enfermo de alguna cosa que no se sabe:
porque prefiero ver desdoblada una cinta,
porque después del alba siento
que se vuelve de polvo el borde de la estrella
y voy al cementerio sin una margarita,
y me paro delante de las palomas presas.
O no me digáis nada:
que ninguna palabra me puede acompañar
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DÉCIMA A MARTÍ.
1953
Que muerto muerto mas vivo!
jQue muerto,
Dios, menos muerto!
¡Que dormido tan despierto
el
Marti definitivo!
¡Que muerto muerto mas vivo!
¡Que bala mala mas mala!
¡Que bala mala la bala
que saliendo de la guerra
dejo en mitad de la tierra
al que volaba sin ala!
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CANTO A FIDEL.
1957
No voy a
nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
- penosa luz diferente -,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uvas,
voy a nombrar toda Cuba,
voy a nombrar a Fidel.
Ese que para
en la tierra
aunque la luna le hinca,
ese de sangre que brinca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se
baña,
ese que
allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de
caña.
Ese Fidel
insurrecto
respetado por las
piñas,
novio de todas las niñas
que tienen el sueño recto.
Ese Fidel - sol directo
sobre el café y las palmeras -;
ese Fidel con ojeras,
vigilante en el Turquino
como un ciclón repentino,
como un montón de banderas.
Por su
insomnio y sus pesares,
por su puño que no veis,
por su amor al veintiséis,
por todos sus malestares,
por su paso entre espinares
de tarde y de madrugada,
por la sangre del Moneada
y por la lágrima aquella
que habrá dejado una estrella
en su pupila guardada.
Por el botón
sin coser
que le falta
sobre el pecho,
por su barba,
por su lecho
sin sábana ni
mujer
y hasta por
su amanecer
con gallos
tibios de horror,
yo empuño
también mi honor
y le sigo a
la batalla
con este
verso que estalla
como granada
de amor.
Gracias por
ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad...
Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón,
¡Gracias por todo, Fidel!
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LA VIOLETA
COMBATE.
1958
Si
de niña -casi mala-
me entretuve en la libreta
simulando ser poeta
y luego quedé sin ala,
si cada sueño me tala,
si me hablan siempre de...
Si mi familia se fue
a doler bajo la nieve
¿soy feliz o no se atreve
mi corazón de abecé?
Si en la soledad que rijo,
para dárselo a la espada,
a la flor (ya es tarde y nada)
no me dio la carne un hijo;
si perdí en el acertijo
no me canso, no me hundo,
destilo un beso profundo,
salvo el odio, curo herida;
me vuelvo tierra panda
y madre de todo el
mundo.
Si con la última gota
queriendo ser sangre aún
me ha dado, padre, el zunzún;
si de su mano, ya ignota,
que me tiro la pelota
no he sabido ni sabré,
si del seno que mamé
sale imposible mi suerte,
si me ha citado la muerte
¿estoy viviendo de qué?
Si el amor me hizo una cruz
y sigo aquí mal clavada,
si me ha durado la almohada
lo que al ciego pobre luz;
si arranco del avestruz
una pluma y me la como,
si fuego cargo por lomo,
si me patea un suicida,
si cuando estudio la vida
no encuentro el segundo tomo...
¿Qué hago ya con sangre y luna?
¿cómo disimulo el Lío?
¿dónde quitan tanto frío?
¿cuándo viene la fortuna?
¿quién me acuesta en esa tuna?
¿cuál es mi sombra además?
No me nieguen el quizás,
no me ensucien lo que brota,
no me tomen por idiota,
no me respondan: j amas.
Algún dolor extraviado
me cayó en el sentimiento.
Llévatelo de aquí, viento.
Melancolía es pecado.
Cosas, cosas del pasado
hay que dejarlas volar.
Aún tengo guiño, lunar.
SÍ el ayer me vuelve vieja,
si prostituye la queja,
voy y los tiro en el mar!
Porque el débil todo pierde,
cualquiera llega y le priva
de la gaviota más viva,
de su derecho a lo verde.
Por eso me digo: muerde,
oye la verdad que late
y ven luego a su rescate.
Hay que pensar en futuro:
humilde, a pétalo puro,
ya la violeta combate. |
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VOZ DE LA NOVIA
1970
Si
el tiempo no estuviera
raído de venganza,
si no hubiesen ahorcados en el atardecer,
si no estuviéramos
a mil novecientos cincuenta y ocho
en Cuba.
Si la Sierra no fuese mi propia entraña,
yo podría
decir que te amo.
Pero es que parpadeo
y se me borra un campesino, un niño
/
del alba,
y la pequeña trampa de ternura
con que te esperaba
se deshace...
Pero es que me detengo a contar
/
los tomeguines
y un avión interfiere la gracia;
entonces me deshago de tus muslos,
de tu importancia,
y arranco los anuncios de nuestro amor.
Porque, di:
a esta hora,
cuando los muertos de mañana nos dan la mano
y la guitarra no es una parte de la música
y caen ametrallados los papalotes de los niños;
a esta hora,
cuando se acaban los pañuelos
/
en las madres
y el manisero fulge como lágrima;
a esta hora del castigo
y el arresto,
de la huelga y el sabotaje,
del despedirse,
a esta hora de la América empinando»
a esta hora tuya y mía
y de los otros,
di...
¿No se malogra el beso en los amante!
Si la luna no estuviera temblando
de injusticia,
si el ojo de la abeja no duplicase el
arma
yo podría decir que te amo;
pero ha sonado la guerra
y todos los alfileres se declaran.
No me toques...
Granada taciturna,
estallaré para la patria.
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ANOCHE.
1979
Anoche
me acosté con
un
hombre y su sombra.
Las constelaciones nada saben del caso.
Sus besos eran balas que yo enseñé a volar.
Hubo un paro cardíaco.
El joven
nadaba como las olas.
Era tétrico,
suave.
Me dio con un martillo en las articulaciones.
Vivimos ese rato de selva,
esa salud colérica
con que nos mata el hambre de otro cuerpo.
Anoche tuve un náufrago en la cama.
Me profanó el maldito.
Envuelto en dios y en sábana
nunca pidió permiso.
Todavía su rayo láser me traspasa.
Hablábamos del cosmos y de iconografía,
pero todo se vino abajo
cuando me dio el santo y seña.
Hoy encontré esa mancha en el lecho,
tan honda
que me puse a pensar gravemente:
la vida cabe en una gota.
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TU CORAZÓN, FELIZ
1981
Abrieron
esa carne que era mía
para buscarle al fin un desperfecto
y hallaron solamente el sueño recto,
un poco de ternura, la armonía:
tu corazón, que no era cosa fría
sino la eternidad única y blanca.
(¡Quien lo quita de ti, quien te lo arranca
está matando vida todavía!)
Habrá soltado un chorro de ternura,
una caricia general y pura
tu corazón que la cuchilla hería.
Como el amor, amor siempre destella,
lo hicieron mil pedazos, pero estrella,
a pesar de la autopsia sonreía.
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